Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador (Ecuarunari)

Logo Ecuarunari

Ecuador Kichwa Llaktakunapak Jatun Tantanakui

La Ecuador Runacunapac Riccharimui (Movimiento de Campesinos del Ecuador), Ecuarunari, se creó en junio de 1972, con la intención de aglutinar a las comunidades indígenas de la Sierra y en los años siguientes desempeñó un papel fundamental en el ascenso y la consolidación del movimiento indígena ecuatoriano a nivel nacional.

Historia de la Ecuarunari

Sus antecedentes se encuentran en las luchas campesinas que tuvieron lugar en haciendas y comunidades en demanda del cumplimiento de la primera Ley de Reforma Agraria (1964), la cual defraudó las expectativas campesinas, y que se realizaron en un contexto de fuerte represión por parte del Estado ecuatoriano, con la aparición de escuadrones de la muerte y la presencia del ejército para sofocar las movilizaciones.

El congreso fundacional del Ecuarunari tuvo lugar en la comuna Tepeyac, provincia de Chimborazo y contó con la asistencia de más de 200 representantes de organizaciones indígenas y campesinas venidos de las provincias de Imbabura, Pichincha, Cotopaxi, Bolívar, Chimborazo y Cañar. En este evento se pusieron de manifiesto dos tendencias contrapuestas respecto a cual debía ser la base social del Ecuarunari: una que se proponía organizar conjuntamente sectores campesinos indios o no indios; y otra que planteaba que Ecuarunari fuera una organización conformada únicamente por indios, opción esta última que salió triunfadora. Por ello, el Ecuarunari se planteó en su congreso fundacional como una organización indígena. La Iglesia Católica tuvo una influencia relevante en la fundación del Ecuarunari, debido al impulso de las ideas de la Teología de la Liberación y las tendencias al compromiso con los más pobres surgidas del Concilio Vaticano II y de la Conferencia Episcopal de Medellín.

Desde los primeros tiempos de su andadura, las movilizaciones impulsadas por la Ecuarunari tuvieron una importante repercusión, influyeron de forma decisiva en el cumplimiento de algunos aspectos de la Reforma Agraria y contribuyeron a que el Gobierno dictara una segunda ley agraria en 1973. En contrapartida, sus dirigentes soportaron una importante represión por parte del Estado, que en 1974 se saldó con el asesinato de los dirigentes Cristóbal Pacuña y Lázaro Condo, en Tungurahua y Chimborazo, respectivamente. En esta etapa inicial, la Ecuarunari se propuso impulsar los movimientos locales (Huahua Riccharimui), crear conciencia de unidad en todos los indígenas del Ecuador y evitar la presencia de personas o instituciones ajenas al movimiento para evitar posibles manipulaciones. No obstante, enfrentó importantes dificultades para lograr una representatividad nacional efectiva, lo que condujo a la desorganización y el debilitamiento transitorio de la organización.

Con la intención de superar estos problemas organizativos, el Cuarto Congreso de la Ecuarunari, que tuvo lugar en julio de 1977 en Chibuleo (Tungurahua), se planteó bajo el lema Unidad y consolidación de la Ecuarunari. En esta reunión se acordó nombrar una directiva nacional y cesar el sistema de coordinadoras que había sido adoptado anteriormente. Asimismo, se decidió impulsar activamente la capacitación y concientización de bases y dirigentes, así como la participación del movimiento en la política nacional.

A fines de la década de los años ’70 se adoptó una concepción clasista del movimiento indígena-campesino y se produjo un acercamiento al movimiento obrero, que se acentuó especialmente a partir de 1977 con el recrudecimiento de la represión estatal y la masacre de los obreros de AZTRA. En 1978, Ecuarunari, junto con Federación Nacional de Organizaciones Campesinas (FENOC) y la Federación Ecuatoriana de Indios (FEI) constituyeron el Frente Único de Lucha Campesina (FULC), que posteriormente se denominó Frente Único de Lucha Campesina e Indígena (FULCI), por el creciente protagonismo del indigenado en su interior. El FULCI centró sus acciones en exigir la aplicación de la Reforma Agraria y la derogación de las leyes de Fomento Agropecuario y de Seguridad Nacional. En un contexto de tensiones y de fuerte represión se denunció la impunidad de los autores de matanzas contra campesinos, para los que se exigió sancion judicial enérgica. Igualmente, por esta época la Ecuarunari participó en las luchas del Frente Unitario de Trabajadores (FUT).

A finales de los años setenta, la Ecuarunari participó decididamente en el proceso de retorno al régimen democrático y apoyó el referéndum para la aprobación de la nueva Constitución (1979), en la que admitió la capacidad de votar en elecciones de las personas iletradas y de las mujeres, sectores hasta entonces excluídos de este derecho. Este hecho supuso una conquista fundamental para las mayorías indígenas, históricamente apartadas de este derecho a causa de las carencias educativas. En un ambiente de expectativas abiertas por el nuevo contexto político, la Ecuarunari continuó defendiendo el cumplimiento de la Reforma Agraria y la eliminación de las trabas que dificultaban su ejecución, exigiendo la participacíon de las organizaciones campesinas en la elaboración y ejecución de proyectos y programas relativos al campesinado. En esta etapa fueron tomando mayor protagonismo las reivindicaciones de carácter étnico y se exigió la administración de justicia en comunas y parroquias de mayoría indígena estuviera a cargo de autoridades indígenas, la implementación de programas alternativos de educación bilingüe en los diferentes idiomas del país que evitasen la discriminación, la legalización de los territorios étnicos de las nacionalidades indígenas de la Amazonía y la defensa de los valores culturales y expresiones artísticas indígenas en general.

Durante la década de los años ’80, la maduración y el fortalecimiento del movimiento se hizo evidente, a nivel interno, por el acercamiento a organizaciones regionales indígenas como la Federación de Centros Shuar, la Federación de Centros Indígenas de Pastaza, la Federación de Organizaciones Indígenas del Napo o la Asociación de Comunas de Saraguro. En este contexto se creó el Consejo Nacional de Coordinación de las Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONACNIE), que actuó como una coordinadora de todas las organizaciones indígenas del país. En 1981, la Ecuarunari asumió la coordinación ejecutiva del CONACNIE. Asimismo, se consolidaron los lazos con las centrales sindicales y otras organizaciones populares del Ecuador y se establecieron relaciones con organizaciones indígenas a nivel internacional, como el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), la Asociación de Usuarios Campesinos de Colombia (ANUC), la Confederación Campesina del Perú (CCP) o la Confederación Tupac Catari de Bolivia.

La creciente participación del Ecuarunari en la política nacional llevó a adoptar reivindicaciones como la nacionalización del petróleo y la suspensión del pago de la deuda externa, así como el rechazo a las políticas impuestas por parte de instituciones financieras internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI). Asimismo, se denunciaron las actividades de las sectas religiosas destinadas a dividir y desorganizar a las organizaciones indígenas y campesinas y se exigió la expulsión del Instituto Lingüístico de Verano (ILV) y del grupo Visión Mundial (VM).

En noviembre de 1986, la Ecuarunari participó decisivamente en la formación de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), lo que constituyó un hito fundamental en la consolidación del movimiento indígena en el Ecuador y en el contexto americano general.

Con el crecimiento y consolidación del movimiento indígena en la segunda mitad de los años 80, la Ecuarunari se convirtió en la organización de referencia para las nacionalidades y pueblos indígenas de la Sierra, convirtiéndose en la Ecuador Kichwa Llaktakunapak Jatun Tantanakui (Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador), y en una de las tres organizaciones regionales de primer nivel en que está compuesta la CONAIE (junto a la CONFENIAE amazónica y la CONAICE de la costa).

La Ecuarunari hoy

Actualmente, la Ecuarunari está estrechamente imbricada en el seno de la CONAIE y agrupa a las etnias, pueblos y nacionalidades indígenas más numerosas del Ecuador, por lo que su peso es decisivo en el seno del movimiento. El compromiso de la Ecuarunari y su alto nivel de convocatoria y organización, ha sido decisivo en los grandes acontecimientos de lucha y reivindicación indígena de los años 90, como el Inti Raymi de 1990, las movilizaciones que provocaron la fuga del poder de Abdalá Bucaram, el levantamiento del 21 de enero de 2000, que derrocó a Jamil Mahuad, y el levantamiento de enero-febrero de 2001, que logró atemperar las medidas antipopulares y neoliberales del gobierno de Gustavo Noboa.

Desde su fundación, la Ecuarunari ha tenido un papel decisivo en la recuperación del idioma kichwa. Como parte de un proyecto de educación alternativo impulsado por este movimiento se unificó el alfabeto kichwa, permitiendo así que las diferencias dialectales no constituyeran un obstáculo para la recuperación, difusión y fortalecimiento de la lengua.

Igualmente, desde su creación impulsó y abrió espacios en la dirigencia de la organización a la mujer, realizando varios encuentros específicos sobre es tema y asumiendo decididamente reivindicaciones de género que son frecuentemente obviadas en otros movimientos.

El órgano de expresión escrita de la Ecuarunari es el periódico Rikcharishun (“Despertemos”), que además cumple funciones de educación, fomento del idioma kichwa, difusión de información crítica y denuncia social.